martes, 1 de diciembre de 2009

Tan bella como tú

Vivo en Lima hace diecinueve años, es decir, toda mi vida. Creí conocer la ciudad a la perfección, de tarde o de noche, no había diferencias. Pero, me equivoqué, porque hace unas semanas descubrí que no era así, me faltaba conocer la pulpa de esta Lima que, con sus toques de violencia y contaminación, es bella y eso lo refleja en la hermosa Plaza de Armas o su incontrastable Plaza San Martín.

El centro de la ciudad es lo más bello que pude observar un sábado a las ocho de la noche, su iluminación, sus casonas viejas, sus balcones, todo eso le dio vida a mis ojos. El contraste entre lo antiguo y lo moderno en Jirón de la Unión es fantástico, y a eso se sumó el cielo despejado con una luna llena que vigilaba cada segundo que transcurría.

Las piletas y monumentos en la Plaza San Martín se volvió el punto perfecto para sentarnos a conversar. Sus pintorescos personajes que aparecen de cuando en cuando ofreciendo rosas para el amor de tu vida, ancianos que hacen de cupidos y a la vez entonan antiguas canciones que, según ellos, creen que así conquistarás a esa bella persona que tienes al lado y niños que se asoman vendiendo dulces es lo que se encuentra en abundancia allí.

La salida terminaba, pero en el transcurso a casa se veía una Plaza Grau totalmente distinta, ahí donde años atrás era el lugar perfecto para la delincuencia y drogadicción hoy se ve tan limpia y segura que da gusto pasar una y otra vez por allí, a pocos metros ya falta poco para que se termine la tan ansiada vía de "El Metropolitano" y cuando lo vi pensé en mi mente...¡Que bonito es Lima carajo!.

Así es Lima, una ciudad con dulces toques de armonía y con grandes dosis de delincuencia y violencia que día a día son las principales noticias que se transmiten en los noticiarios. Hay que cuidar nuestra capital, porque ya ha sido reconocida a nivel mundial por algunas obras construidas y que eso nos haga sentir realmente orgullosos de lo que tenemos a nuestro alrededor. Lima…la más bonita de todas, y si es con una linda compañía se vuelve majestuosa.

Mi Habitación: Recuerdos y memorias

Todos tenemos un lugar en casa que nos conoce desde pequeños. Ese rincón es nuestra habitación, cuatro paredes que si hablaran contarían cada una de nuestras penas, alegrías y travesuras. Esas paredes que me vieron crecer y hoy, con una lapicera en mano escribirá un poco de lo que ha visto hace 19 años.

Conocí a Gerardo cuando él era muy pequeño, cuando se colocaba sus zapatillas y salía desesperado a jugar fútbol con sus amigos, también cuando llegaba la época de carnavales y dejaba sus ropas mojadas en el piso. Lo vi crecer, llorar, reír, pude presenciar los diferentes uniformes cuando le cambiaron de colegio. Cuando se sienta con sus cuadernos y estudia, al llegar la noche se acurruca entre sus sábanas para descansar y al día siguiente empezar lleno de energías positivas.

Sus penas y tristezas están guardadas en un cajón dentro de mí, y así como se lo juré, ni una sola persona lo podrá abrir. Sus sonrisas pícaras las observo desde el techo blanco. No puedo soportar el ruido de la música que escucha, me siento en otro planeta, llego al punto de la desesperación, pero no puedo hacer, yo soy suya.

Lo vi por primera vez hace diecinueve años, cuando sus llantos descontrolados me estresaban, y ahora que ha pasado tantos años, me siento orgullosa de haber albergado dentro de mí a una persona con metas y propósitos, con miras hacia un futuro mejor.

Sé que con todo lo que se ha propuesto en unos años me cambiará, pero no importa, porque lo recordaré con mucho cariño y amor. Tendré un pedacito de él en mi ser, porque al mirar las esquinas sabré que en mí pasó los mejores años de su vida.

jueves, 26 de noviembre de 2009

La más pura mezcla de amor y paz

Es muy sencillo imaginar como fue,tan fácil pensar en que hubiese sido si estuviese presente y tan simple creer que viviría cuarenta y siete años mas para conocerla.

Imaginar lo defino como la acción de llevar tu mente a un mundo de estrellas y colores, un mundo lleno de paz y armonía..un mundo deseado pero jamás conseguido.

¿Fácil?...si, fácil!.Tan fácil como cerrar los ojos por tres segundos e imaginar que tienes a tu abuela al lado,aquella que supiste como fue por comentarios de tu madre o por leer un blog de un familiar que,por suerte suya,tuvo la dicha de vivir con ella.

Voy a Huacho cada verano y me quedo alojado en algún hotel de la ciudad o sino, en el lugar mas placentero,en casa de mis tios,donde la comida es deliciosa...la sopita de fideos de mi tía "Lola" me hace recordar cuando almorzaba en esa misma mesa hace diez años aproximadamente,cuando jugaba con Fátima "Monopolio" o pintábamos dibujos o hacíamos cualquier tontería para que pase las horas y no aburrirnos, o los tan ricos desayunos de mi tía Maria que son preparados en un pequeño cuarto de cocina,entre muchos kilos de cariño y millones de gramos de amor,pero...¡Carajo...que buenos que son esos pancitos acompañados de la tazita con té!.

En la misma calle hay un lugar mítico en donde años atrás,con mis hermanos, he dormido,jugado,llorado.Ese lugar es para mi familia "La Casa de Huacho"…Esa casa en la que pasamos el verano y con diez soles íbamos a la playa(Nose si las tarifas de los taxis son muy baratos o si la playa está muy cerca).
Ahora esa estructura de cemento es ocupada por unos inquilinos,personas que no saben lo que ha pasado dentro de ese lindo lugar muchos años atras.Pero,lamentablemente,yo tampoco tenía conocimiento de las travesuras que hacían mis tíos...un poco pasados de edad como para decirles jovenes,si lo hago talvez les falte el respeto.Todo es con cariño.

Por medio del blog "Episodios de mi vida...Gary", propiedad de un señor de señores,único en su especie, me enteré de las cosas que pasaron en esa humilde casita.Lo leí porque mi madre me avisó que había algo importante en mi correo,y vaya que no se equivocó.

Hoy,26 de Noviembre se abrió un libro importante en mi vida que básicamente son las piezas que faltaban para armar un rompecabezas que mamá me enseñó a desarrollarlo desde pequeño con cada una de sus anecdotas,historias y reseñas que contaba de su niñez,dura como lo es ella cuando la hacemos renegar,dulce como cuando nos hace cariños mientras estamos echados junto a ella y tierna cuando se preocupa por nosotros si es que llegamos a casa de mal humor.Única como es ella.

Hace cuarenta y siete años mi madre vió la luz del mundo,mientras que en el mismo instante,mi abuela luchaba cada segundo para que la velita de su vida no se apague.
Nelly,así la llamaron en honor a su madre.Su apellido Mautino Romero,sobre el primero prefiero no opinar, pero el segundo que lleva grabado en su partida de nacimiento es la mezcla de ternura,bondad y destreza cuando cogía algun instrumento musical.Tal y como fue en vida mi abuela,Nelly Romero Estupiñan.

Me hubiese gustado conocerla,conversar con ella,abrazarla y hacerle una que otra broma,así como lo hacía con mi abuela Delia...sí que se te extraña "Yeyita".
Pero así es el ciclo existencial de las personas,no todas culminan esa etapa y parten a mejor vida antes de lo esperado dejando un profundo dolor en las personas que es maquillado con sonrisas al recordar tan buenos momentos de antaño.

Abuela Nelly,te digo así porque no se como te hubiese dicho de cariño.Estoy a millones de kilómetros del cielo pero desde aca solo te puedo agradecer por no rendirte al momento de la cesárea de emergencia que tuviste que pasar antes de partir al costado del mas bravo de todos,ese que ahora está a mi costado viendo lo que escribo y a la vez cuidando a mis padres y hermanos que ya están con los ojos cerrados.

Con respecto a mi tio Gary...bueno,que puedo decir solo sé que te lo ganaste porque ese texto se llevó todo mi interés y estan los parrafos precisos para cerrar este libro al cual no le encontraba cierta coherencia,pero ya está.El mundial de Brasil nos espera,así como esperamos que la selección clasifique en esa eliminatoria porque sino nos quedamos sin viaje.Me olvidaba,te ganaste el ¡Sos Grande!..Así como los argentinos le gritaban a "Diego" cuando introducía el balón con un potente disparo.

Las manecillas del reloj marca la 1:50 de la mañana.Tengo mucha tarea por presentar hoy a las nueve pero valió la pena dejar todo de lado para plasmar todo lo que pensaba y sentía en este blog,es una muy buena experiencia y sé que iré a mi cama con una excelente paz interior que me sumergirá en el más profundos de los sueños...talvez caiga cuarenta y siete años atras para ver esa épocas de oro.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

El Futbol Peruano


El pequeño Andrés tiene solo diez años y a su corta edad ya sabe lo que es una decepción futbolística. Perú, una vez más, no participa en una copa del mundo.

En el dormitorio del niño se puede ver la camiseta de la selección peruana con el número 14 en la espalda, que hace tiempo atrás usaba su famoso ídolo, un tal Claudio Pizarro. Los posters pegados en su puerta de jugadores que solo los vio por televisión y que algunos ya pasaron a mejor vida, sus binchas, pulseras y sombreros. Toda la indumentaria completa que usa cada vez que va al estadio es lo que sobra en ese rincón de su casa.

Pasará el tiempo y Andrés guardará en un baúl con un enorme candado todos los objetos con las que asistía al estadio junto a su padre, las entradas con las letras despintadas y las penas de una derrota más; eso se quedará guardado en el baúl. Los amargos recuerdos estarán al fondo hasta nuevo aviso.

Los tiempos pasan y las lágrimas y penas también, sufriendo cada gol que anotaban los rivales en nuestra portería durarán por corto tiempo y todos tenemos claro que cuando se juegue un nuevo partido de nuestra selección las cuatro tribunas estarán abarrotadas de gente y ese aliento del público se transmitirá a los once jugadores que están con una franja roja en el pecho para que se den íntegros y de esa forma llegaremos a un mundial, lejano…pero llegaremos.

jueves, 5 de noviembre de 2009

sábado, 31 de octubre de 2009

Es una mañana tranquila, pasiva, el sol va iluminando de a pocos la ciudad. Los canticos de las aves son los primeros ruidos que se escuchan en Lima.
Es 24 de diciembre...es Navidad.

El mercado central es un punto de la cuidad muy concurrido para hacer las compras navideñas, esa mañana, como es habitual, se repletó de gente que llenaba las galerías para obtener los últimos productos. A pocas cuadras los delincuentes esperan ansiosos para arrebatarles de su poder los regalos que han comprado, algunos de ellos para venderlos y obtener drogas y alcohol, de esta forma pasar la noche buena en el río Rímac, debajo de un puente, allí donde los que no tienen escrúpulos ni moral suelen andar. Otros malhechores para llevarlos y dárselos a sus hijos, esposas, etc.

María estaba ubicada entre Wilson y Quilca, parada esperando un taxi un taxi que la llevaría a su casa para preparar la cena navideña, en la esquina de enfrente estaba "Rodo", un joven ladrón que esa mañana, antes de salir de casa a "trabajar", le rezó al Señor de los Milagros, jurándole por sus pequeños hijos de 2 y 4 años y por su mujer que ese día sería el último que cometería una fechoría.
Rodo vio a María, cerró los ojos y se persinó, cruzó la autopista que los separaba y llegó hasta la posición de su víctima, intentó despojarla de su bolso que tenía colgado en el hombro derecho pero la resistencia que puso María llevó a que el facineroso desespere, sacó su revólver calibre 38 y le disparó en la cabeza, cogió el bolso y empezó a correr desesperadamente.

No sabía a dónde iba, corría sin dirección alguna, de casualidad e inconscientemente llegó a la Iglesia de Las Nazarenas, se detuvo y observó profundamente la imagen del Cristo morado, su mente se nubló y en un momento vio a sus dos pequeños y a su esposa. Rodo sacó su revólver con la última bala cargada, no sabía si iba a morir o el Señor de los Milagros le daría una última oportunidad para cambiar su vida, se la puso en la sien, apretó el gatillo y sintió un dolor de cabeza que por un segundo cruzaba de izquierda a derecha, junto al malestar pasaba también todas las cosas que hizo en sus cortos veinte años.

Entre llantos y gritos de mujeres que observaron lo sucedido, personas que se quedaron atónitas ante lo que observaron, el cuerpo de Rodo se desplomó sobre su propia sangre. Las sirenas de la ambulancia que llegaba para solo recoger el cuerpo se escuchaban en Wilson y Quilca, allí en donde aun yacía el cuerpo de María.

En su casa los planes cambiaron completamente, ni el pavo que estaban aderezando llegó al horno, la navidad se tornó triste y llena de pena. A la medianoche entre fuegos artificiales que explotan en el cielo, abrazos y buenos deseos, Rodo llegó a su familia de manera espiritual, sus dos pequeños dormían confundidos porque su padre no llegaba a casa a comer panetón como se los prometió y su mujer que sentada en su cama lloraba descontroladamente frente a una foto que se tomaron juntos.

lunes, 5 de octubre de 2009

El Periodismo..La mas noble de las profesiones o el mas vil de los oficios.


Es una época dura, vivimos en tiempos de destrucción, hambruna y pobreza. El hombre destruye cada día más el mundo. La contaminación ambiental, el efecto invernadero y la extinción de hermosos animales es un poco de lo que pueden hacer los humanos con mentes podridas.

Para muchos informar sobre un hecho es algo inaceptable, algo que definitivamente se tiene que erradicar. Ese oficio por el cual muchos suspiran y otros matan es el PERIODISMO.
Es la pasión por mostrar la verdad, lo transparente, poner los hechos sobre la mesa y que venga los castigos para los malos y las condecoraciones para los buenos.

Es la forma mas intensa de experimentar esos sentimientos encontrados de miedo y valentía ante un suceso que puede llevar a sanciones drásticas para aquellos que creen tener el poder en sus manos o simplemente puede terminar en un tacho de basura junto a otras investigaciones inservibles.

Lo que realmente esos "poderosos" no saben es que el único que tiene esa capacidad, y no con dinero ni armas, si no con la voz y la mente es el Periodista. Esa persona que puede mover cielo y tierra tan solo escribiendo una noticia pequeña pero reveladora, aquel que reza y se persina porque no sabe si volverá a casa, el profesional que lucha día a día por conseguir información y quitarle la risa a aquellos que creen que nunca saldrá a la luz sus fechorías.

El periodismo es un arte muy intenso, digo que es un arte porque se aplica la creatividad y la habilidad para la investigación de datos que, al ser revelado la gente, recién, abre los ojos a su monótona realidad que siguen en su rutina diaria.

En fin, el periodismo es mi profesión, es lo que me motiva día a día.
Dentro de pocos años terminaré de estudiarla para salir a la calle a demostrar porque decidí educarme en esta fantástica carrera, poner en práctica todas las teorías que mis maestros, o futuros colegas, exponían en clase.

Será difícil derrumbar a aquellos que creen ser más que demás cuando simplemente son los mas pobres de conciencia y hasta me cruzaré con la muerte de manera seguida pero no le tengo miedo a ella y si es por mi profesión la buscaré a diario.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Mi Hermano del Alma

Para considerar a alguien como tu hermano,el afecto y el cariño que se debe de sentir por esa persona debe de ser muy grande, porque un hermano es alguien que te apoya en las buenas y en las malas,que está a tu lado incondicionalmente.

Tengo tres hermanos biológicos. Alvaro,Johayro y Julio de trece,catorce y veintiun años respectivamente, pero tengo un hermano mas, él es Jhonathan Zarate, una persona con la que crecí y aprendí muchas cosas.

"Yo te vi crecer, tú eres mi hermano", es su frase célebre cada vez que estamos en una reunión y el alcohol se le sube a la cabeza, y sí,es verdad.
Nos conocimos desde muy pequeños y la amistad surgió, talvéz fue por la corta distancia en la que se encuentran situadas nuestras casas o seguro fue porque nuestros padres eran amigos, no lo sé y en realidad nunca nos hemos hecho esa pregunta.

Somos grandes amigos desde que pude caminar, hace 16 años aproximadamente, y con mi abuela frecuentábamos a menudo el parque que está a unos metros de mi casa y en el trayecto siempre nos encontrábamos con él.

Los años pasaron y ambos sentíamos la misma pasión por el fútbol y por un equipo en especial, Universitario de Deportes, que cada partido que juega hace que nos juntemos así estemos lejos para ir al estadio o a un bar para tomarnos unas cervezas mientras vemos jugar a la "U".

Recuerdo perfectamente que ambos nos poníamos nuestras camisetas, sacábamos nuestra pelota y jugábamos "tiros al arco", muchas veces rompíamos la ventana de mi casa que está enrejada o éramos tan malos en patear que siempre mandábamos la pelota a casa de la vecina del lado, la cual un buen día se le ocurrió la magnifica idea de introducirle un cuchillo para no devolvérnosla y ya no juguemos más, pero nos buscábamos otro balón y volvíamos a la cancha, como buenos peloteros. No importaba la hora que sea, nuestra jornada futbolística empezaba desde las diez de la mañana hasta las 11 de la noche, no almorzábamos, no cenábamos, solo jugabamos y jugabamos.

El tiempo corría y se venían los campeonatos intercalles que organizaba la directiva de la urbanización en la que vivo, todos los domingos de Enero y Febrero era una fiesta, los globos,pica pica, las chicharras y las banderolas invadían las tribunas de la loza deportiva.
Nosotros integrábamos el equipo de Dinamarca, la calle en la que vivimos, y éramos uno de los que llegaba a las semifinales, era emocionante, las familias de los muchachos que participábamos en el equipo nos daban camisetas y orgullosos salíamos al campo a ganar.

Íbamos creciendo y por primera vez fuimos al Monumental, partido “U” contra Cristal, era una fiesta todo, era la inauguración del estadio y estábamos en la cola para poder entrar a la tribuna Oriente, una vez adentro nos acoplamos a la Barra U Oriente, saltábamos, cantábamos y nos emocionábamos con las jugadas que veíamos en la cancha.
Desde ahí se nos volvió costumbre ir a todos los domingos, teníamos una semana para ahorrar y comprar nuestra entrada de quince o veinte soles cuando se jugaba una Copa Libertadores o Sudamericana.

Una de las cosas que marcó mucho nuestra amistad fue cuando falleció su abuelo, el muchacho estaba destrozado, fue una gran pérdida para él. La amistad que teníamos era muy fuerte, lo acompañé el día del entierro al cementerio para al menos darle fuerzas. Esa noche había fútbol, Velez Sarfield de Argentina venía a Perú a robarle puntos a la U, no pudimos ir por respeto a su familia y aparte que los ánimos no eran los mejores, pero lo vimos por medio de un televisor.

Somos de religiones diferentes, la de él le obliga ir todos los sábados a la Iglesia y pasarla ahí, la señora Martha, su mamá, me invitó a ir y yo acepté. Era divertido y todos los sábados asistíamos a Miraflores, en donde está su templo, no porque nos gustaba rezar, sino porque nos escapabamos a jugar nintendo 64 y volvíamos diez minutos antes de que todo terminará para que sus papás nos vean que estábamos ahí.

Ya estábamos grandes, y nos empezamos a juntar con amigos de diferentes calles y desde ahí aprendía a jugar "pistaso", fulbito en la pista y con cuatro ladrillos que simulaban un arco.

Junto a ellos se vino la época de quinceañeros, ya bebíamos y hablábamos de mujeres, de una forma un poco tímida pero en cada conversación tenía que salir el tema y como entre amigos todo se vuelve mas divertido, se volvió una costumbre comprar unas cervezas y conversar todos juntos.

Hace unos meses los sábados aburridos se volvieron divertidos para nosotros, comprábamos unas cervezas, unos cigarrillos, encendíamos la radio con el volumen un poco elevado y recordábamos cosas que hacíamos juntos en nuestra niñez.
Ahora, lamentablemente, nos hemos alejado un poco por que no tenemos tiempo para hacer las cosas de antaño, yo trabajo y estudio y él estudia, se nos cruzan nuestros horarios. Pero siempre hay unos minutos para fumar unos cigarros mientras conversamos.

Él es mi cuarto hermano, una persona que a pesar de que estemos en lugares diferentes siempre nos preocuparemos uno del otro, en casa lo sienten como si fuese un hijo mas, lo acogen de la mejor manera y le tienen mucha confianza, y yo en su casa también soy muy bien recibido.

Solo te tengo que decir que: ¡Sos grande “Chapita”!

domingo, 13 de septiembre de 2009

Mi Regreso a Casa

Entre tantos buses expulsando el bullicio de sus bocinas, tímidos rayos solares que se asoman a este crudo invierno actual, roncas voces de los cobradores llamando a los pasajeros que suelen viajar en sus líneas de transporte, niños que suben a los carros vendiendo sus golosinas, entre apretujones humanos y mil destellos de visiones distintas, así empieza el recorrido a casa, que dura cerca de una hora.

Siempre con unos audífonos en las orejas, escuchando las canciones que tengo en mi reproductor de música, hoy quise escuchar un poco de Reggae, siempre me relaja, me transporta a sentir diversas sensaciones, recordar cosas que me pasaron, algunas tristezas, alegrías también, todo gira en torno a la armonía musical supongo.

Me despido de mis amigos de la “Bau” y camino rumbo a la avenida Pershing, esperando que las luces del semáforo cambien de rojo a verde. Llego a fastidiarme y a desesperarme, cuanto mas espero algo, más se demora, pero bueno, hasta que por fin llega el momento, me dirijo hacia el frente a esperar el carro, otra inquietud que me hace experimentar la ansiedad.

Después de unos largos y eternos diez minutos siento como mi estomago ruge de hambre, ya es la una de la tarde, ya es hora de almorzar.

Se aproxima el bus y por los audífonos se escucha “Mundo”, una canción de Jagannatha, que es como un llamado a nuestra conciencia por el daño que le hacemos al planeta.Encontré un asiento vacío en la parte posterior, al costado de una señorita muy atractiva, le pido permiso para pasar y ahí empieza una nueva historia. La avenida Javier Prado, a esa hora de la tarde, es interminable, el exceso de carros y la mala coordinación de los efectivos policiales hace que, para circular cinco cuadras demore cerca de veinte minutos, es un caos total al cual ya estoy acostumbrado, y si no tuviera un mp3 posiblemente ya me hubiera vuelto loco.

“Huy, que buena canción!” está sonando “Cuentame” de “Shiva Shanti”, un tema que habla sobre el amor y la pena de haber dejado a una persona que se quiere, yo no soy romántico y creo que para que eso cambie, primero mí Perú debe llegar al mundial, es decir, algo imposible. Pero tampoco negaré que he querido mucho a una persona que se volvió mi compañera inseparable durante cuatro años de mi vida, desde que estuve en tercero de secundaria. Esta canción la repito mas de tres veces porque es un tema que en algún momento escuchamos juntos y los quince minutos que dura no es suficiente para poder recordar las cosas que pasamos.
Pero basta de sentimentalismos, por fin pasamos todo el tránsito y llegamos a la vía expresa, desde ahí ya los vehículos pueden circular con más facilidad y rapidez. Mientras el bus avanza y yo voy mirando las calles de Lima se me cruzan muchas cosas por la mente, ideas, planes, proyectos, recuerdos, en fin, muchas cosas.

El aburrimiento y el cansancio se hace presente en mi trayecto a casa, ya estoy alrededor de cuarenta minutos viajando y es en ese momento que sube un niño de aproximadamente ocho años que con un peine y una lata de leche vacía canta a viva voz la tan famosa canción de Chacalón, “Viento”. Ofreciendo golosinas, pidiendo que los pasajeros le apoyen para poder alimentar a sus hermanos menores, a su madre está enferma, a su padre que abandonó a su familia, no se si creerle o simplemente ignorarlo, si seguir mirando los automóviles que pasan a mi alrededor, no se… generalmente todos los vendedores que suben a los carros dicen lo mismo, pero decidí comprar los chocolates que ofrecía por el simple hecho de que ese pequeño no debería estar trabajando, sino estar en el colegio estudiando, en casa haciendo tareas o jugando con sus amigos, pero, no se puede hacer mucho o casi nada. En fin.

Me emociona saber que ya llegaré a casa, que en la mesa encontraré el almuerzo del día, que en el segundo piso me espera la computadora para conectarme al Messenger o ver mi facebook, que en mi dormitorio está mi cama que me recibe siempre cómoda al momento de descansar y que hoy por la noche redactaré mi tan aburrido regreso a casa.

Estas líneas las escribí fumando unos “Lucky” que se consumen cada vez que le doy “una piteada” y con los parlantes del ordenador en su máximo volumen escuchando Morodo, un excelente grupo de música Reggae, relajandome, cosa que me permite pensar y recordar todo lo sucedido hoy, jueves 10 de setiembre del 2009.