Para considerar a alguien como tu hermano,el afecto y el cariño que se debe de sentir por esa persona debe de ser muy grande, porque un hermano es alguien que te apoya en las buenas y en las malas,que está a tu lado incondicionalmente.
Tengo tres hermanos biológicos. Alvaro,Johayro y Julio de trece,catorce y veintiun años respectivamente, pero tengo un hermano mas, él es Jhonathan Zarate, una persona con la que crecí y aprendí muchas cosas.
"Yo te vi crecer, tú eres mi hermano", es su frase célebre cada vez que estamos en una reunión y el alcohol se le sube a la cabeza, y sí,es verdad.
Nos conocimos desde muy pequeños y la amistad surgió, talvéz fue por la corta distancia en la que se encuentran situadas nuestras casas o seguro fue porque nuestros padres eran amigos, no lo sé y en realidad nunca nos hemos hecho esa pregunta.
Somos grandes amigos desde que pude caminar, hace 16 años aproximadamente, y con mi abuela frecuentábamos a menudo el parque que está a unos metros de mi casa y en el trayecto siempre nos encontrábamos con él.
Los años pasaron y ambos sentíamos la misma pasión por el fútbol y por un equipo en especial, Universitario de Deportes, que cada partido que juega hace que nos juntemos así estemos lejos para ir al estadio o a un bar para tomarnos unas cervezas mientras vemos jugar a la "U".
Recuerdo perfectamente que ambos nos poníamos nuestras camisetas, sacábamos nuestra pelota y jugábamos "tiros al arco", muchas veces rompíamos la ventana de mi casa que está enrejada o éramos tan malos en patear que siempre mandábamos la pelota a casa de la vecina del lado, la cual un buen día se le ocurrió la magnifica idea de introducirle un cuchillo para no devolvérnosla y ya no juguemos más, pero nos buscábamos otro balón y volvíamos a la cancha, como buenos peloteros. No importaba la hora que sea, nuestra jornada futbolística empezaba desde las diez de la mañana hasta las 11 de la noche, no almorzábamos, no cenábamos, solo jugabamos y jugabamos.
El tiempo corría y se venían los campeonatos intercalles que organizaba la directiva de la urbanización en la que vivo, todos los domingos de Enero y Febrero era una fiesta, los globos,pica pica, las chicharras y las banderolas invadían las tribunas de la loza deportiva.
Nosotros integrábamos el equipo de Dinamarca, la calle en la que vivimos, y éramos uno de los que llegaba a las semifinales, era emocionante, las familias de los muchachos que participábamos en el equipo nos daban camisetas y orgullosos salíamos al campo a ganar.
Íbamos creciendo y por primera vez fuimos al Monumental, partido “U” contra Cristal, era una fiesta todo, era la inauguración del estadio y estábamos en la cola para poder entrar a la tribuna Oriente, una vez adentro nos acoplamos a la Barra U Oriente, saltábamos, cantábamos y nos emocionábamos con las jugadas que veíamos en la cancha.
Desde ahí se nos volvió costumbre ir a todos los domingos, teníamos una semana para ahorrar y comprar nuestra entrada de quince o veinte soles cuando se jugaba una Copa Libertadores o Sudamericana.
Una de las cosas que marcó mucho nuestra amistad fue cuando falleció su abuelo, el muchacho estaba destrozado, fue una gran pérdida para él. La amistad que teníamos era muy fuerte, lo acompañé el día del entierro al cementerio para al menos darle fuerzas. Esa noche había fútbol, Velez Sarfield de Argentina venía a Perú a robarle puntos a la U, no pudimos ir por respeto a su familia y aparte que los ánimos no eran los mejores, pero lo vimos por medio de un televisor.
Somos de religiones diferentes, la de él le obliga ir todos los sábados a la Iglesia y pasarla ahí, la señora Martha, su mamá, me invitó a ir y yo acepté. Era divertido y todos los sábados asistíamos a Miraflores, en donde está su templo, no porque nos gustaba rezar, sino porque nos escapabamos a jugar nintendo 64 y volvíamos diez minutos antes de que todo terminará para que sus papás nos vean que estábamos ahí.
Ya estábamos grandes, y nos empezamos a juntar con amigos de diferentes calles y desde ahí aprendía a jugar "pistaso", fulbito en la pista y con cuatro ladrillos que simulaban un arco.
Junto a ellos se vino la época de quinceañeros, ya bebíamos y hablábamos de mujeres, de una forma un poco tímida pero en cada conversación tenía que salir el tema y como entre amigos todo se vuelve mas divertido, se volvió una costumbre comprar unas cervezas y conversar todos juntos.
Hace unos meses los sábados aburridos se volvieron divertidos para nosotros, comprábamos unas cervezas, unos cigarrillos, encendíamos la radio con el volumen un poco elevado y recordábamos cosas que hacíamos juntos en nuestra niñez.
Ahora, lamentablemente, nos hemos alejado un poco por que no tenemos tiempo para hacer las cosas de antaño, yo trabajo y estudio y él estudia, se nos cruzan nuestros horarios. Pero siempre hay unos minutos para fumar unos cigarros mientras conversamos.
Él es mi cuarto hermano, una persona que a pesar de que estemos en lugares diferentes siempre nos preocuparemos uno del otro, en casa lo sienten como si fuese un hijo mas, lo acogen de la mejor manera y le tienen mucha confianza, y yo en su casa también soy muy bien recibido.
Solo te tengo que decir que: ¡Sos grande “Chapita”!


Que bueno que tienes un amigo, me has hecho recordar cuando tenia tu edad, tambien me metieron cuchillo a mi pelota, pero nunca mataron mis ansias por el futbol, hoy por hoy te aseguro que hago sombrero y huachita cuando quiera. Sigue cultivando la amistad , es algo invalorable.
ResponderEliminarTio Gary