martes, 31 de agosto de 2010

De:Gerardo, Para:Todos ustedes.

El calendario marcaba la fecha de ese día, Miércoles 23 de Junio de 2010, como era habitual por esos meses el clima es frio, la humedad invade la capital y la neblina hacía que cada segundo que pasaba mis objetivos en la vida desaparecieran.
A las nueve de la mañana terminó mi cita con la doctora Rodríguez en el consultorio 402 del escalofriante Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas. Después de revisar las placas que me tomaron para detectar alguna enfermedad, con un rostro en el que claramente mostraba pena me dijo: “Lo siento, tienes cáncer”, yo miraba sus ojos llorosos y ella,sin dar mayores detalles, abrió la puerta y se fue. Mis padres recién salían del shock y con un abrazo muy fuerte sentí todo el amor que un hijo necesita para poder luchar por su vida.
En ese momento no sabía qué hacer, si reír por todas las cosas que he pasado en estos veinte años o llorar porque todo lo que me queda de vida será triste. Todo cambiaría de ahora en adelante. Pensaba en mis hermanos, pensaba en mi futuro y me acordaba de ti.
Salimos de esas cuatro paredes con dirección al auto que nos llevaría a casa para hacer de conocimiento público mi próxima muerte a todos los que estaban pendientes. Fue el viaje más penoso de mis dos décadas, ni las “Menopáusicas” de Galdós en Studio 92 podrían revivir esa sonrisa que era habitual en mí.
Mi cabeza apoyada en la ventana del carro con la mirada en la nada, pensado en que los segundos corrían y la luz de mi vida poco a poco se consumía.
No aguanté mucho tiempo, perdí las fuerzas por luchar, lo intentaba,no me rendía pero una noche la muerte se apareció frente a mí y con un gesto de burla entendí que ya no seguiría más en la tierra y que estaba a poco tiempo de ir a mejor vida.
Mi sueño de esa noche, entre dolores intensos y la poca fuerza que me quedaba por permanecer entre todos ustedes, duró cuatro horas y fue suficiente para recordar lo que hice desde que llegue al mundo. La hora de mi partida ya se acercaba, fue entonces que abrí los ojos y vi a mis padres, hermanos y familiares cercanos con llorando y en mi cabeza corría la pregunta ¿Porqué están así si me voy al costado de Dios?...mientras trataba de entender esa confusión en mi cabeza cerré los ojos inconscientemente y aun podía escuchar los gritos descontrolados de dolor y comprendí que ya había muerto.
Mi espíritu se elevaba de la cama y me aferré fuertemente a quedarme aunque sea unos minutos más junto a todos, estiraba mis brazos lo mas que podía pero no alcance tocar a alguien y atiné a mirarlos mientras subía al cielo con dos ángeles a mi lado dándome ánimos porque es triste alejarte de las personas que quieres.
Desde el paraíso pude observar mi velorio. Estaba con una camisa blanca y un terno, me vistieron muy elegante para esa ocasión, tenía algodones en mis fosas nasales y mi cuerpo estaba dentro de un cajón. En ese momento me dio muchas ganas de poseerme otra vez de él, salir de cualquier manera de ese lugar en el que estaba encerrado y reír otra vez, bromear y jugar con mis hermanos pero ya no podía hacerlo, me sentí muy triste al ver llorar a mis padres, en vida nunca me gustó que lo hicieran y en ese momento me sentí muy mal porque ahora lo hacían por mi culpa.
Bueno, imaginarán que si el velorio fue triste el entierro sería más penoso aun pero de todas maneras quería observarlo.
Ya no aguantaba las lágrimas porque fue como me lo imaginé en épocas en donde la melancolía se adueñaba de mí. Todos llorando mi partida, tal vez unos hipócritamente se sentían mal y otras personas que realmente me apreciaban si lamentaban mi futura ausencia.
Ha pasado dos años desde que no estoy físicamente en vida pero desde que llegué al cielo al costado de Diosito no he dejado de cuidarlos y evitar que se vayan por mal camino. Mis hermanos menores ya están terminando el colegio y me siento muy orgulloso de ellos porque crecieron muy rápido y la excelente forma de trato de mis padres los están llevando a importantes carreras profesionales que lograrán salir airosos de sus universidades.
Mis papás siguen en lo mismo, trabajando para que no falte un pan en la mesa, Julio sigue en la movida rockera pero ya sentó cabeza y ahora trabaja y también estudia, me siento muy orgulloso de él.
Mis amigos?..ayaaayai..mis amigos! Ya cada uno hace su vida como mejor cree pero desde acá los observo y les doy una ayudadita para que las cosas que hacen sean correctas.Saben algo?...los extraño,los extraño a todos, no puedo negar que estar aqui es precioso y es muy bonito pero me hacen falta, quiero reír con ustedes, quiero bromear con todos pero acá estaré esperando que algún día sea todo como antes.
Adios y cuídense mucho por favor.

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